Dia de la Biblioteca 2014

La cultura no és un luxe. Per les biblioteques públiquesAvui és 24 d’octubre. Un dia ben especial per al món de les biblioteques públiques. Avui celebrem el Dia Internacional de la Biblioteca.

Una data que recorda la destrucció de la Biblioteca de Sarajevo, l’agost de 1992 en plena guerra dels Balcans. Aquest 2014, l’associació Amigos del libro infantil i juvenil ha decidit dedicar el pregó a l’escriptora barcelonina Ana María Matute, que va morir el passat juny.

Una jornada, que com cada divendres a les nostres xarxes socials, usem per per reivindicar la importància del foment de lectura, però sobretot, de l’accés públic, universal i gratuït a la cultura i a la informació. Un dret fonamental que, amb iniciatives com el reial decret sobre el pagament del cánon per préstec bibliotecari aprovat aquest passat mes d’agost, es veu vulnerat i l’exercici real per part de la ciutadania no es garanteix.

Des de les Biblioteques de Sant Cugat defensem que els recursos destinats a l’educació i a la cultura són una inversió de futur per a una societat més educada, més democràtica i més crítica. Per a més informació enllacem l’article de Julián Marquina “Las 10 señas indicativas de la necesidad de las bibliotecas en la sociedad” i el vídeo de la campanya contra el préstec de pagament.

I seguidament us oferim el pregó del Dia de la Biblioteca 2014.
Bon dia de la Biblioteca!

24 d'octubre: Dia de la biblioteca!PREGÓN HOMENAJE A ANA MARIA MATUTE, de l’associació Amigos del libro infantil i juvenil.
-¡Ana María, despierta!
El príncipe se quedó contemplándola. Era guapa, el pelo negro, los ojos grandes, la boca carnosa. Luego la sacudió suavemente, por un hombro.
Insistió: -Vamos, mujer, que ya es hora.
Ana María, solo después de un rato, empezó a moverse. Primero movió un dedo, luego una ceja, luego entreabrió un ojo.
-¿Y tú… quién… eres? –preguntó, no sin gran esfuerzo.
-¡Soy el Príncipe Azul!
-¿El qué?
-El príncipe… ¿No te acuerdas? Tenemos que amarnos.
-¿Es obligatorio?
-Claro, lo manda la tradición.
-¡Pues entonces vete a hacer gárgaras!

Ana María se giró hacia un lado y volvió a dormirse. El príncipe quedó sumamente desconcertado. Se incorporó del filo del lecho y se puso a pasear la estancia.Vio las telarañas del tiempo colgando de los pesados cortinajes, vio a un par de alabarderos durmiendo de pie, la nariz del uno apoyada en la nariz del otro. Vio, o mejor dicho, escucuchó la estridente sinfonía de ronquidos que le llegaban de todas partes de aquel palacio encantado; ronquidos tronadores de guardianes forzudos, ronquidos silbantes de cocineros exquisitos, ronquidos trascendentes de capellanes gordinflones, ronquidos, ronquidos… Como que tuvo que taparse las orejas para no ser víctima de aquel terremoto sónico… y entonces se dio cuenta: ¡el fuego de la chimenea también dormía! Se acercó, proximó una mano a aquellas llamas petrificadas y quedó ensimismado… Luego de un tiempo incontable, levantó la vista y vio sobre la repisa una hilera de libros. Eran libros de cuentos, los únicos objetos de aquel lugar que no habían acumulado polvo ni telarañas. Con un temblique en el dedo índice de la mano derecha, impropio de todo un príncipe, fue recorriendo los títulos: Cuentos de antaño, de Charles Perrault, Cuentos de los hermanos Grimm, Cuentos de H. C. Andersen, Cuentos de Ana María Matute… Al leer este último, el corazón empezó a repicarle. Sacó el libro y lo abrió. Al azar fue leyendo: “Todos nos acostamos con el lobo, pero lo que no podemos hacer es confundirlo con la abuelita.” “La infancia es más larga que la vida”. “El que no ama está muerto”.

Justo al acabar esta frase, cesaron los ronquidos y el fuego de la chimenea cobró repentina vitalidad. El príncipe se apartó.

-Eso, ahora ponte a curiosear en mis cosas -oyó a sus espaldas.
Levantó un poco más la vista y vio, en el espejo de la chimenea, cómo se incorporaba en su magnífico lecho una dama todavía más magnífica. Casi cien años de edad, el pelo totalmente blanco y la sonrisa totalmente pura.
-¿Se puede saber qué día es hoy?
-¿Hoy? -El príncipe no tenía ni la menor idea.
-¡Me acabo de acordar!- Exclamó ella-. ¡Es 24 de octubre, día de la Biblioteca! ¡No te quedes ahí pasmao, que los niños nos están esperando! ¡Vamos, Príncipe Azul, mueve el culo!
Escrit per Antonio Rodríguez Almodóvar
Podeu descarregar-lo en format PDF.

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